martes, 6 de mayo de 2014

AGUA BENDITA


                                      Instalación Paseo Angostura, Ciudad Bolívar. I Bienal del 
                                             Agua- 2005. 
http://fundaciontelema.blogspot.com/2013/10/bienal-del-agua-1era-edicion.html

miércoles, 14 de diciembre de 2011

               S/T. Cerámica sobre madera

"Piedras sobre piedras" Sala de Arte Sidor, 2003



Como piedras arquetípicas 

El arte evoca, de manera simbólica, las formas arquetípicas del universo. El artista interpreta los signos de la naturaleza visible e invisible y va ordenando su propio mundo impulsado por su capacidad de ver –soñar y sentir- el más allá de las cosas y los seres. Interpreta y crea, reúne lo esencial, lo selecciona para después destacarlo y como un arqueólogo de la creación va haciendo contacto con todo lo visto y soñado. Ordena sus impresiones sensoriales. Intenta, prueba la construcción de un orden cosmogónico, de un mundo simbólico que aspira la totalidad y universalidad. Su arte crea un todo armónico, metafísico, trascendental, donde la sustancia con la que trabaja incansablemente, día y noche, desde los territorios del sueño y la vigila, se convierte en concepto, en símbolo. Así, materia y forma, sustancia e idea, son un único e indisoluble acto de trascendencia. 

Las formas que construye con arcilla Irma Antonorsi nos llevan a imaginar una arqueología metafísica de las piedras. No las talla: las crea, las diseña tal vez recordando las piedras del Origen, de la Creación. Como una alquimista del barro va trasmutando en símbolos el significado de sus visiones no para darnos testimonio de la existencia física de las piedras, sino para descubrirnos el sentido sagrado que ellas tienen para nosotros. Para Irma las piedras poseen almas y pueden transformarse en pez, serpiente, murciélagos, soles y lunas, constelaciones y cántaros. Su arte no es una explicación de la mimesis: comprende una interpretación tanto de lo que existe en el mundo real del hombre como de sus sueños y de sus capacidades espirituales. La artista nos revela las formas diversas y metafóricas de las piedras del infinito. Nos presenta una simbología de las piedras del Edén: ¿O acaso son piedras soñadas en las comarcas míticas del Orinoco? ¿O figuras petrificadas de un jardín perdido? 

Tal vez su arte sólo trata de una visión poética de la Creación. O sugiere evocaciones de las piedras del Paraíso bíblico. O conchas de los estuarios del Cielo. O restos de los cauces de los ríos de la imaginación. O simplemente sus piedras son vasijas, o totumas o maracas de una tierra arcádica cuyas quimeras deslumbraron los ojos de quien ve piedras en todo lo que mira. 

En la cosmogonía imaginaria, poética y hermética de Irma Antonorsi las piedras cuentan la historia mítica de la Creación. Con barro le da forma a lo que adquiera un alma. Con barro y fuego reinterpreta los símbolos sagrados del hombre (El lagarto repta buscando la sabiduría que está en el Cáliz, pero el Cáliz es un recinto sagrado donde residirá la Luz de los sueños). Esas piedras encierran cierta simbología para pensar en el macrocosmos. Sus diseños recuerdan mucho a las “piedras de las serpientes” de los celtas, para quienes las piedras eran símbolos de la verdad simple escondida en la complejidad terrenal. Tal vez son piedras mandalas que evocan el laberinto del universo o runas misteriosas venidas de otros lares lejanos, o signos de una escritura indescifrable. Quizás son piedras cabalísticas que vinieron del cielo y por eso apuntan a lo celeste, como indicándonos que lo que es arriba, es abajo. O menhires para ofrendar a los dioses. O piedras de las cúpulas de los templos de los primeros tiempos. 

En fin, a diversas figuras se parecen esas piedras que no son piedras. A la luz de la imaginación se pueden encontrar diferentes analogías e interpretaciones. Lo cierto es que las piedras de Irma Antonorsi son imágenes poéticas que se despliegan ante nuestros ojos asombrados para luego revelarnos el sentido cósmico y simbólico de nuestros orígenes. 

Néstor Rojas

domingo, 9 de mayo de 2010


"Sueños sin rumbo
en páramos quemados
la voz del viento"
Onitsura




"Una Puerta....Un Camino"


Siete


Petrificaciones


viernes, 24 de julio de 2009

Bibliografía Comentada

Eliade, M. (1981). Lo sagrado y lo profano. Barcelona: Guadarrama/Punto Omega

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Este autor señala las diferencias entre lo que es una experiencia religiosa y una experiencia profana como dos modos de estar en el mundo. La experiencia religiosa es el sentido de vínculo con el mundo espiritual y la profana, entendida como la experiencia del hombre moderno para el que el mundo está desacralizado y es homogéneo aun cuando, advierte no existe tal homogeneidad en total estado de pureza.
Para el hombre religioso de las sociedades arcaicas, el espacio no es homogéneo. Existen rupturas y escisiones que delimitan ciertos espacios como dotados de sacralidad. Es un ruptura de nivel semejante a la experiencia, por ejemplo, de entrar en una Iglesia. El espacio sagrado es la posibilidad de comunicación con los dioses.
Todo espacio sagrado implica una hierofanía, una irrupción de lo sagrado que tiene por efecto destacar un territorio del medio cósmico circundante y elde hacerlo cualitativamente diferente. (p.18)


El mundo es una hierofanía, una manifestación de lo sagrado en la naturaleza. De esta manera se establece una conexión con la divinidad a través de un árbol, una piedra. No por el hecho de adorarlas como tales, sino porque se ve más allá de dicha piedra como manifestación divina. .


No hay que olvidar que, para el hombre religioso, lo «sobrenatural» está indisolublemente ligado a lo «natural», que la Naturaleza expresa siempre algo que la trasciende. Como hemos dicho ya ,si se venera a una piedra sagrada es porque es sagrada y no porque sea piedra; la sacralidad, manifestada a través del modo de ser de la piedra es la que revela su verdadera esencia.( p. 71)
…las piedras, en cuanto hierofanías, son capaces de enseñar a los hombres: les revelan el poder, la dureza, la permanencia. La hierofanía de la piedra es una ontofanía por excelencia: ante todo la piedra es, permanece siempre la misma, no cambia y asombra al hombre por lo que tiene de irreducible y absoluto, y al hacer esto, le desvela por analogía la irreducibilidad y lo absoluto del Ser. Captado gracias a una experiencia religiosa, el modo específico de existencia de la piedra revela al hombre lo que es una existencia absoluta, más allá del Tiempo, invulnerable al devenir. (p. 96)
De esta manera, se establece que la percepción de sacralidad del hombre primitivo como vivencia subjetiva en la que el rito tiene una fundamentación ontológica. Lo sagrado es la expresión del mundo real donde encuentra el poder. De ahí la tendencia al rito como medio de acceder a ese poder.

Eliade(1907-1986), filósofo estudioso de las religiones no solo desde un punto de vista histórico sino también fenomenológico. De origen rumano, vivió en la India, París y finalmente en Estados Unidos
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jueves, 23 de julio de 2009

HOJALES


Cada camino tiene sus desvíos y bifurcaciones. Estas nuevas piezas tienen que ver con lo femenino orgánico. Una bifurcación en fase exploratoria....

jueves, 16 de julio de 2009

Piedras Rituales y Espacios Sagrados

El interés por lo geológico, por la tierra y sus transformaciones a través de las edades, lo tectónico, su calidez y la posibilidad de usar el material cerámico como ente vivo que a su vez transita un proceso de transformación desde una pasta informe hasta su final manifestación en un hecho plástico, marcó la pauta del desarrollo de una propuesta que apunta a la naturaleza, al paisaje y sus texturas como expresión en la materia de estados internos.
La variedad de “piedras cerámicas” que develan las cualidades de la tierra y su ubicación a modo de instalaciones tanto en la pared como en el piso reflejan actos rituales; esculturas con el símbolo del circulo y montajes en forma circular, piedras de río, abalorios como ofrendas; dan cuenta del interés por los orígenes, por la interioridad del espíritu humano reflejado en la naturaleza. Los alquimistas simbolizaban aquella parte interior y eterna del ser humano con una piedra. Las piedras son el reflejo de la fuerza, del proceso de transformación y evolución espiritual y la materia refleja diversos estados del ser interior. Como lo expresa Mircea Eliade: “El mundo se presenta de tal manera que, al contemplarlo, el hombre religioso descubre los múltiples modos de lo sagrado y, por consiguiente, del Ser.” (1981 p.71).

El método inductivo y fenomenológico ha sido el que ha guiado esta propuesta que apunta a la búsqueda de un mundo interior.

El interés por capturar el retorno a una identidad primigenia, al encuentro con el silencio interior por medio de la contemplación. El permitirse mirar hacia adentro es importante en este momento en que los "mass media" y el consumo capturan la atención. Esta propuesta aspira a ser un callado intento a encontrar en la naturaleza el eco del espíritu humano.